Semblanza
....Tenía una cara con forma de cascanueces - nariz y mentón intentando unirse por encima de la boca hundida - y enmarcada por cabellos enmarañados de un gris acero que parecían una carrillera de algodón salpicada con cenizas de carbón de piedra. Y tenía un par de ojos azules en ese viejo rostro suyo, ojos sorprendentemente parecidos a los de un niño, con esa expresión ingenua que algunos hombres bastante sencillos conservan hasta el fin de sus días por obra de un raro don interior de simplicidad de corazón y rectitud de su alma...
(extracto del relato "Juventud" de Joseph Conrad
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martes, diciembre 16, 2003
SILENCIO DE LOS BUENOS
Hay millones de personas de buena voluntad, cuyas voces no se oyen, cuyo rumbo aún es incierto, cuya valentía es desconocida. Esos millones están llamados a juntar coraje para hablar, a ofrecer el liderazgo necesario. La historia registrará que la mayor tragedia de estos tiempos no fueron las palabras cáusticas y las acciones violentas de los malos, sino el silencio y la indiferencia de los buenos. Nuestra generación deberá arrepentirse, no sólo por el accionar de los hijos de las tinieblas, sino también por los miedos y apatías de los hijos de la luz.
Martin Luther King
Hay millones de personas de buena voluntad, cuyas voces no se oyen, cuyo rumbo aún es incierto, cuya valentía es desconocida. Esos millones están llamados a juntar coraje para hablar, a ofrecer el liderazgo necesario. La historia registrará que la mayor tragedia de estos tiempos no fueron las palabras cáusticas y las acciones violentas de los malos, sino el silencio y la indiferencia de los buenos. Nuestra generación deberá arrepentirse, no sólo por el accionar de los hijos de las tinieblas, sino también por los miedos y apatías de los hijos de la luz.
Martin Luther King
lunes, diciembre 15, 2003
HASTIO
Pasan las horas de hastío por la estancia familiar,
el amplio cuarto sombrío donde yo empecé a soñar
Del reloj arrinconado, que en la penumbra clarea,
el tictac acompasado odiosamente golpea.
Dice la monotonía del agua clara al caer:
un día es como otro día; hoy es lo mismo que ayer.
Cae la tarde. El viento agita el parque mustio y dorado...
¡Qué largamente ha llorado toda la fronda marchita!
de Antonio Machado
Pasan las horas de hastío por la estancia familiar,
el amplio cuarto sombrío donde yo empecé a soñar
Del reloj arrinconado, que en la penumbra clarea,
el tictac acompasado odiosamente golpea.
Dice la monotonía del agua clara al caer:
un día es como otro día; hoy es lo mismo que ayer.
Cae la tarde. El viento agita el parque mustio y dorado...
¡Qué largamente ha llorado toda la fronda marchita!
de Antonio Machado
viernes, diciembre 12, 2003
12 de Diciembre, un día especial.
Tan especial que lo quiero compartir con ustedes. Como verán hoy salgo de la habitual información que considero de interés, o los poemas de escritores inolvidables y alguna que otra vez, modestamente, algo mío. Justamente el 26 de noviembre posteé dos poemas, uno de ellos dedicado a Manuel José, mi hijo, que hoy cumpliría años.
Manu partío en abril del 92, más te diría que que su ausencia física no es tal, o por lo menos así lo siento. Por eso escribo felíz de sentirlo siempre y a cada instante, acompañándome. De verlo en algunas noches cuando entrecierro los ojos camino al sueño, con su pinta eternamente joven, sus ojos soñadores, sus manos calientes y su sonrisa. Hasta puedo escuchar Angie, El Oso o cualquier otro tema de los Rolling, sus favoritos o el olor de algún porrito, que le bancó algún angel que le conocía los gustos.
En fin, es todo......y gracias por compartir.
(quise subir una foto de Jagger, más no pude, lo intentaré mañana)
Manu partío en abril del 92, más te diría que que su ausencia física no es tal, o por lo menos así lo siento. Por eso escribo felíz de sentirlo siempre y a cada instante, acompañándome. De verlo en algunas noches cuando entrecierro los ojos camino al sueño, con su pinta eternamente joven, sus ojos soñadores, sus manos calientes y su sonrisa. Hasta puedo escuchar Angie, El Oso o cualquier otro tema de los Rolling, sus favoritos o el olor de algún porrito, que le bancó algún angel que le conocía los gustos.
En fin, es todo......y gracias por compartir.
(quise subir una foto de Jagger, más no pude, lo intentaré mañana)
jueves, diciembre 11, 2003
Nuestro país, nuestra ciudad
Pensar en un mejor país no es tarea fácil, exige un gran protagonismo, un compromiso inquebrantable y un quehacer cotidiano, en cada lugar, en cada esquina, en cada puesto de trabajo, en los hospitales y los mercados, escuchando la radio y viendo televisión. Eligiendo un camino entre las calles sin salida que nos invitan a transitar los espejos de colores de lo innecesario, fútil y falso. Debemos volver a los espacios solidarios de los que nos han alejado esas leyes de mercado, que solo obedecen a los que manejan los instrumentos del poder. El mejor no es el mejor dotado socialmente, sino el que ganó, el más poderoso.
Debemos contribuir a crear espacios de discusión abiertos, no solo para difundir nuestras razones, sino para compartir propuestas de solución equitativas a los problemas que enfrentamos como cuerpo social. Debemos defender los derechos de todos.
Nacer da derechos naturales y jurídicos. Naturales como el derecho a vivir, crecer, alimentarse, amar y morir con dignidad. Jurídicos, porque el hecho de ser persona, nos faculta a vivir en igualdad con nuestros semejantes, por ello es que debemos luchar por su vigencia. Las leyes economicistas, solo habilitan al que tiene la sartén por el mango, y el mango también. Luchar por un país más justo, donde los jubilados tengan el respeto y los recursos para disfrutar de un bién merecido descanso, en donde nuestros hijos puedan estudiar en escuelas dignas, con docentes que gocen del privilegio de enseñar, en donde las mujeres puedan soñar con el hijo que desean y cuando llega, poder darle no solo cariño sino todo lo que un niño precisa para crecer y vivir en sociedad. Pero esta posibilidad no es un don del cielo, sino un objetivo compartido por todo el cuerpo social. Hay que ganarlo con la tarea pequeña y a la vez grandiosa del trabajo y el protagonismo.
Osvaldo Marengo
(este fue el primer post, lo vuelvo a subir pues considero que para lograr un país digno ser ser vivido por todos, sólo vale la genuina participación de todos, valga entonces la insistencia.)
Pensar en un mejor país no es tarea fácil, exige un gran protagonismo, un compromiso inquebrantable y un quehacer cotidiano, en cada lugar, en cada esquina, en cada puesto de trabajo, en los hospitales y los mercados, escuchando la radio y viendo televisión. Eligiendo un camino entre las calles sin salida que nos invitan a transitar los espejos de colores de lo innecesario, fútil y falso. Debemos volver a los espacios solidarios de los que nos han alejado esas leyes de mercado, que solo obedecen a los que manejan los instrumentos del poder. El mejor no es el mejor dotado socialmente, sino el que ganó, el más poderoso.
Debemos contribuir a crear espacios de discusión abiertos, no solo para difundir nuestras razones, sino para compartir propuestas de solución equitativas a los problemas que enfrentamos como cuerpo social. Debemos defender los derechos de todos.
Nacer da derechos naturales y jurídicos. Naturales como el derecho a vivir, crecer, alimentarse, amar y morir con dignidad. Jurídicos, porque el hecho de ser persona, nos faculta a vivir en igualdad con nuestros semejantes, por ello es que debemos luchar por su vigencia. Las leyes economicistas, solo habilitan al que tiene la sartén por el mango, y el mango también. Luchar por un país más justo, donde los jubilados tengan el respeto y los recursos para disfrutar de un bién merecido descanso, en donde nuestros hijos puedan estudiar en escuelas dignas, con docentes que gocen del privilegio de enseñar, en donde las mujeres puedan soñar con el hijo que desean y cuando llega, poder darle no solo cariño sino todo lo que un niño precisa para crecer y vivir en sociedad. Pero esta posibilidad no es un don del cielo, sino un objetivo compartido por todo el cuerpo social. Hay que ganarlo con la tarea pequeña y a la vez grandiosa del trabajo y el protagonismo.
Osvaldo Marengo
(este fue el primer post, lo vuelvo a subir pues considero que para lograr un país digno ser ser vivido por todos, sólo vale la genuina participación de todos, valga entonces la insistencia.)
DIA NACIONAL DEL TANGO
El tango se hace fiesta en versión clásica y moderna
Un día como hoy, con nueve años de diferencia, se produjeron dos nacimientos que tendrían una importancia capital para el tango. En 1890, en la ciudad francesa de Toulouse, Berta Gardes dio a luz a Carlos Gardel. Aunque algunos biógrafos dicen que fue en 1887, en Tacuarembó, Uruguay, nadie duda acerca de que ocurrió un 11 de diciembre. El mismo día, pero en 1899, nació el director de orquesta Julio de Caro.
Es por eso que, en 1977, se proclamó al 11 de diciembre como Día Nacional del Tango. Y este año, como siempre, la ciudad de Buenos Aires será el escenario de diversas actividades para celebrarlo. Aunque esta vez, la particularidad es que algunas de ellas fusionarán al tango con la música electrónica: habrá raves tangueras y hasta milongas con DJ's.
Con epicentro en Corrientes y Suipacha, a las 23 el tango se volverá electrónico para que todos lo bailen.
La gran rave tanguera estará a cargo del grupo Bajofondo Tango Club, comandado por Gustavo Santaolalla, que aborda el tango desde diferentes tendencias de la música electrónica, como house, trance y trip hop.
Esta es una de las actividades gratuitas previstas por la Secretaría de Cultura porteña para la Semana del Tango, que comenzará oficialmente a las 13. A esa hora, en el Teatro Alvear (Corrientes 1659), se presentará la Orquesta del Tango de la Ciudad de Buenos Aires, dirigida por Raúl Garello y Carlos García.
Los festejos continuarán hasta el viernes 19.
(publicado en Clarín 11-12-03)
El tango se hace fiesta en versión clásica y moderna
Un día como hoy, con nueve años de diferencia, se produjeron dos nacimientos que tendrían una importancia capital para el tango. En 1890, en la ciudad francesa de Toulouse, Berta Gardes dio a luz a Carlos Gardel. Aunque algunos biógrafos dicen que fue en 1887, en Tacuarembó, Uruguay, nadie duda acerca de que ocurrió un 11 de diciembre. El mismo día, pero en 1899, nació el director de orquesta Julio de Caro.
Es por eso que, en 1977, se proclamó al 11 de diciembre como Día Nacional del Tango. Y este año, como siempre, la ciudad de Buenos Aires será el escenario de diversas actividades para celebrarlo. Aunque esta vez, la particularidad es que algunas de ellas fusionarán al tango con la música electrónica: habrá raves tangueras y hasta milongas con DJ's.
Con epicentro en Corrientes y Suipacha, a las 23 el tango se volverá electrónico para que todos lo bailen.
La gran rave tanguera estará a cargo del grupo Bajofondo Tango Club, comandado por Gustavo Santaolalla, que aborda el tango desde diferentes tendencias de la música electrónica, como house, trance y trip hop.
Esta es una de las actividades gratuitas previstas por la Secretaría de Cultura porteña para la Semana del Tango, que comenzará oficialmente a las 13. A esa hora, en el Teatro Alvear (Corrientes 1659), se presentará la Orquesta del Tango de la Ciudad de Buenos Aires, dirigida por Raúl Garello y Carlos García.
Los festejos continuarán hasta el viernes 19.
(publicado en Clarín 11-12-03)
martes, diciembre 09, 2003
Todo
Todo te puedo llegar a perdonar
que me apagues las estrellas
Que el sol deje de alumbrarme
Que la visión deje de mostrarme
este mundo brutal e irrefrenable
Que mis pasos dejen de llevarme
por la huella ancestral, pared frustrante
Que el abismo total de la ignorancia
mi cerebro mate con su rabia
Que mis gritos al mundo, a oídos sordos
piérdanse en el eco de la nada
Que mi aliento animal, no empañe el brillo
de una ventana triste a cualquier calle
Que mis manos al servicio de alguien
sigan su trabajo de desgaste
Todo te puedo perdonar y te perdono
aunque todo sea imperdonable
Osvaldo Marengo
Todo te puedo llegar a perdonar
que me apagues las estrellas
Que el sol deje de alumbrarme
Que la visión deje de mostrarme
este mundo brutal e irrefrenable
Que mis pasos dejen de llevarme
por la huella ancestral, pared frustrante
Que el abismo total de la ignorancia
mi cerebro mate con su rabia
Que mis gritos al mundo, a oídos sordos
piérdanse en el eco de la nada
Que mi aliento animal, no empañe el brillo
de una ventana triste a cualquier calle
Que mis manos al servicio de alguien
sigan su trabajo de desgaste
Todo te puedo perdonar y te perdono
aunque todo sea imperdonable
Osvaldo Marengo
Internet
Cultura escrita contemporánea
Leyendo el diario Clarín del domingo 7-12 encontré una nota a la doctora en psicología Emilia Ferreiro, que me pareció muy interesante y que dá para la polémica. Dice " No hay que tenerle miedo a las nuevas tecnologías ". Sus investigaciones sobre cómo los chicos acceden a la lengua escrita revolucionaron la enseñanza de lecto-escritura. Hoy sigue defendiendo la alfabetizació como un proceso que comienza antes de la escuela y continúa toda la vida. " Estamos en el siglo de Internet, y eso ya forma parte de la escritura escrita contemporánea ". Emilia Ferreiro, pedagoga e investigadora argentina, discípula de Jean Piaget y experta en el enfoque psicogenético del aprendizage y en la enseñanza de la lecto-escritura. Estuvo en Buenos Aires para presentar su última obra, Los niños piensan la escritura, que por primera vez editó en CD Rom, Siglo Veitiuno editores argentinos.
Ante la pregunta de su entrevistadora, Victoria Tatti, sobre por qué utilizó ese formato?
-Con las nuevas tecnologías sólo se puede aprender haciendo. Sólo así se descubren sus posibilidades. También es una forma de dar clases donde no puedo llegar. Ahí está mi palabra, están mis mejores ejemplos ya probados. La última intención es decirles a los maestros: anímense, entren a las nuevas tecnologías..........
Hace 20 años que estamos " dale y dale ", explicando que lo que hacen los chicos, no es simplemente cosa de chicos. Lo que pensaron hasta el momento de ser alumnos, es utilizable. Por eso es mejor construir a partir de allí en vez de ignorar lo saben y traen. Cuesta porque el sistema educativo tiende a aplicar la misma lección para todos...............Es el siglo de Internet, sin embargo en muchos casos, seguimos con prácticas del siglo 19. No estoy en contra del dictado y al copia. Pero sí, cuando estas rutinas se utilizan fuera de contexto. ¿ Cuándo es indispensable recurrir al dictado?. Por ejemplo, cuando nos dictan un número de teléfono, una dirección postal o de Internet.......Escribir a través de un teclado es simplemente una nueva tecnología de la escritura. Es escritura con las dos manos. Ya no hay una mano que sostiene la superficie y otra que marca. No más zurdos y diestros.
-Los alumnos terminan el secundario con dificultades para comprender textos. ¿ Qué Falló?
Si la alfabetización se concibe como algo que se hace entre 1º y 2º grado de primaria y uno ya está alfabetizado, entonces pasan estas cosas. Cada nivel educativo tiene su responsabilidad que no acaba nunca. Si entendiéramos que la alfabetización es un proceso que se inicia antes de la escuela y que continúa a lo largo de la vida, hasta que se muere, las cosas se plantearín distinto. No vamos a avanzar si seguimos con la cadena de responsabilidades delegadas de un nivel a otro.
-Que alfabetización brinda hoy la escuela?
La escuela piensa en la alfabetización mecánica, es decir en un código de correspondencia grafo-fónica, y nada más. Mientras sigamos entendiéndola así seguiremos formando analfabetos funcionales. Hace mucho que esa visión mecanicista no va más. No supimos alfabetizar con libros. Y si no tengo libros no puedo cotejar, comparar. Si no se buscar información, no estoy preparado para Internet, un espacio sensacional de búsqueda. ¡ Cómo vamos a despreciar ese medio ! Quiero que los alumnos lleguen a ser lectores plenos. Que circulen por la cultura escrita como si estuvieran por su casa. Sin miedo, con confianza y ganas de explorar, con curiosidad.
nota realizada a la Doctora Emilia Ferreiro, diario Clarín 7/12/2003 por V. Tatti
( para leer: " Los sistemas de escritura en el desarrollo del niño." de Emilia Ferreiro y Ana Teberosky publicado en 1979 y que provocó el replanteo de muchas prácticas docentes. )
Cultura escrita contemporánea
Leyendo el diario Clarín del domingo 7-12 encontré una nota a la doctora en psicología Emilia Ferreiro, que me pareció muy interesante y que dá para la polémica. Dice " No hay que tenerle miedo a las nuevas tecnologías ". Sus investigaciones sobre cómo los chicos acceden a la lengua escrita revolucionaron la enseñanza de lecto-escritura. Hoy sigue defendiendo la alfabetizació como un proceso que comienza antes de la escuela y continúa toda la vida. " Estamos en el siglo de Internet, y eso ya forma parte de la escritura escrita contemporánea ". Emilia Ferreiro, pedagoga e investigadora argentina, discípula de Jean Piaget y experta en el enfoque psicogenético del aprendizage y en la enseñanza de la lecto-escritura. Estuvo en Buenos Aires para presentar su última obra, Los niños piensan la escritura, que por primera vez editó en CD Rom, Siglo Veitiuno editores argentinos.
Ante la pregunta de su entrevistadora, Victoria Tatti, sobre por qué utilizó ese formato?
-Con las nuevas tecnologías sólo se puede aprender haciendo. Sólo así se descubren sus posibilidades. También es una forma de dar clases donde no puedo llegar. Ahí está mi palabra, están mis mejores ejemplos ya probados. La última intención es decirles a los maestros: anímense, entren a las nuevas tecnologías..........
Hace 20 años que estamos " dale y dale ", explicando que lo que hacen los chicos, no es simplemente cosa de chicos. Lo que pensaron hasta el momento de ser alumnos, es utilizable. Por eso es mejor construir a partir de allí en vez de ignorar lo saben y traen. Cuesta porque el sistema educativo tiende a aplicar la misma lección para todos...............Es el siglo de Internet, sin embargo en muchos casos, seguimos con prácticas del siglo 19. No estoy en contra del dictado y al copia. Pero sí, cuando estas rutinas se utilizan fuera de contexto. ¿ Cuándo es indispensable recurrir al dictado?. Por ejemplo, cuando nos dictan un número de teléfono, una dirección postal o de Internet.......Escribir a través de un teclado es simplemente una nueva tecnología de la escritura. Es escritura con las dos manos. Ya no hay una mano que sostiene la superficie y otra que marca. No más zurdos y diestros.
-Los alumnos terminan el secundario con dificultades para comprender textos. ¿ Qué Falló?
Si la alfabetización se concibe como algo que se hace entre 1º y 2º grado de primaria y uno ya está alfabetizado, entonces pasan estas cosas. Cada nivel educativo tiene su responsabilidad que no acaba nunca. Si entendiéramos que la alfabetización es un proceso que se inicia antes de la escuela y que continúa a lo largo de la vida, hasta que se muere, las cosas se plantearín distinto. No vamos a avanzar si seguimos con la cadena de responsabilidades delegadas de un nivel a otro.
-Que alfabetización brinda hoy la escuela?
La escuela piensa en la alfabetización mecánica, es decir en un código de correspondencia grafo-fónica, y nada más. Mientras sigamos entendiéndola así seguiremos formando analfabetos funcionales. Hace mucho que esa visión mecanicista no va más. No supimos alfabetizar con libros. Y si no tengo libros no puedo cotejar, comparar. Si no se buscar información, no estoy preparado para Internet, un espacio sensacional de búsqueda. ¡ Cómo vamos a despreciar ese medio ! Quiero que los alumnos lleguen a ser lectores plenos. Que circulen por la cultura escrita como si estuvieran por su casa. Sin miedo, con confianza y ganas de explorar, con curiosidad.
nota realizada a la Doctora Emilia Ferreiro, diario Clarín 7/12/2003 por V. Tatti
( para leer: " Los sistemas de escritura en el desarrollo del niño." de Emilia Ferreiro y Ana Teberosky publicado en 1979 y que provocó el replanteo de muchas prácticas docentes. )
viernes, diciembre 05, 2003
GLOSA
Nuestras vidas son los ríos
que van a dar a la mar,
que es el morir. ¡ Gran cantar !
Entre los poetas míos
tiene Manrique un altar.
Dulce goce del vivir:
mala ciencia del pasar,
ciego huir a la mar.
Tras el pavor del morir
está el placer de llegar.
¡ Gran Placer !
Mas ¿ y el horror de volver ?
¡ Gran pesar !
de Antonio Machado
Nuestras vidas son los ríos
que van a dar a la mar,
que es el morir. ¡ Gran cantar !
Entre los poetas míos
tiene Manrique un altar.
Dulce goce del vivir:
mala ciencia del pasar,
ciego huir a la mar.
Tras el pavor del morir
está el placer de llegar.
¡ Gran Placer !
Mas ¿ y el horror de volver ?
¡ Gran pesar !
de Antonio Machado
NI OLVIDO NI PERDON, JUSTICIA
RESISTENCIA
Finalizó ayer, la 23º Marcha de la Resistencia
EN LA PLAZA DE MAYO
“Por un país con justicia y trabajo” Culminó ayer la 23ª Marcha de la Resistencia convocada por los organismos de derechos humanos y Madres-Línea Fundadora. La ronda comenzó el miércoles y terminó ayer, con la participación de miles de personas que se fueron sumando y tomando la posta, durante las 24 horas en que se desarrolló.
La fuerte lluvia no impidió que se realizara la misma, que se viene repitiendo cada año desde la dictadura.
RESISTENCIA
Finalizó ayer, la 23º Marcha de la Resistencia
EN LA PLAZA DE MAYO
“Por un país con justicia y trabajo” Culminó ayer la 23ª Marcha de la Resistencia convocada por los organismos de derechos humanos y Madres-Línea Fundadora. La ronda comenzó el miércoles y terminó ayer, con la participación de miles de personas que se fueron sumando y tomando la posta, durante las 24 horas en que se desarrolló.
La fuerte lluvia no impidió que se realizara la misma, que se viene repitiendo cada año desde la dictadura.
miércoles, diciembre 03, 2003
Las Mujeres que Amé
¿ Saben ? Quería contarles, hoy, que yo amé muchas veces. Y que, como todo mortal, amé de muchas formas. Y quisiera decirles que por la edad, disculpen, amé a muchas mujeres.
Amé, en ocasiones, con esperanzas vanas, pudor adolescente, con frenesí platónico. Esa forma de amar que revuelve las tripas, que angustia por las noches, que provoca temblores.
Tartamudeé, entonces, cuando las ví de cerca. Y mentí profesiones y me inventé talentos. Soy músico de jazz, escritor de novelas, piloto de aviones. Compuse con Piazzola, inspiré a Frida Kahlo. Fuí discípulo de Einstein, guardaespaldas de Kennedy, el que pisó la luna.
Es que yo divagué hasta quedar hastiado.
Y cuando me miraron con tanta indiferencia, callé, abarrotado de tanto que decir.
Y lloré con mi almohada mi estupida plegaria, y me tragué con vinos una desolación tras otra, perdido en la intemperie que suele ser mi abrigo.
Y escribí decenas de poemas que convertí en canciones, deplorables, que con sólo leerlas me llevaban al vómito.
Disculpen mi sinceridad, irrelevante, pero a veces no puedo evitarlo, me recuerdo ignorante, infiel, celoso y parco. Y remonto al olvido para volver a verme amar a la mujer que amé como la he amado.
Porque a veces amé poquito y nada, con cierta hostilidad de genio incomprendido, seguro de sentirme amado hasta el cansancio. Víctima del amor agobiante, con cientos de llamados y reclamos, hasta volverme cruel, sin intenciones. Entonces descubrí el oscuro color de los dolores, los ojos embriagados del amor que se muere, las despedidas secas, los atajos del fóbico, la rabia despechada de las mujeres tiernas, maternales. Y lloré de verdad aquellas noches, porque esas noches fueran las más duras, y esas mujeres fueron, al fin, las más amadas. Dueñas de mi nostalgia y de mi ira, reinas de mi benevolencia y de mi culpa, princesas de mis mejores sueños, no cumplidos.
Pero también amé, y voy a decirlo, con paciencia oriental. Y me jugué entero a todo o nada. Y me banqué los planteos y desplantes con estoicismo idiota, aunque febril.
Inútil el esfuerzo.
No podría contarles los resultados de amar hasta estallar de grandes intenciones. Porque no es posible cruzar los abismos si no hay puentes, cuando la diferencia es brutal, malentendida.
Entonces descubrí que el amor es constancia, risa, aburrimiento, madrugada, complicidad, café con leche, compañía. Una quimera frágil, fatigada, de querer amar todos los días.
Adolfo Castelo
*publicado en la columna de Castelo
¿ Saben ? Quería contarles, hoy, que yo amé muchas veces. Y que, como todo mortal, amé de muchas formas. Y quisiera decirles que por la edad, disculpen, amé a muchas mujeres.
Amé, en ocasiones, con esperanzas vanas, pudor adolescente, con frenesí platónico. Esa forma de amar que revuelve las tripas, que angustia por las noches, que provoca temblores.
Tartamudeé, entonces, cuando las ví de cerca. Y mentí profesiones y me inventé talentos. Soy músico de jazz, escritor de novelas, piloto de aviones. Compuse con Piazzola, inspiré a Frida Kahlo. Fuí discípulo de Einstein, guardaespaldas de Kennedy, el que pisó la luna.
Es que yo divagué hasta quedar hastiado.
Y cuando me miraron con tanta indiferencia, callé, abarrotado de tanto que decir.
Y lloré con mi almohada mi estupida plegaria, y me tragué con vinos una desolación tras otra, perdido en la intemperie que suele ser mi abrigo.
Y escribí decenas de poemas que convertí en canciones, deplorables, que con sólo leerlas me llevaban al vómito.
Disculpen mi sinceridad, irrelevante, pero a veces no puedo evitarlo, me recuerdo ignorante, infiel, celoso y parco. Y remonto al olvido para volver a verme amar a la mujer que amé como la he amado.
Porque a veces amé poquito y nada, con cierta hostilidad de genio incomprendido, seguro de sentirme amado hasta el cansancio. Víctima del amor agobiante, con cientos de llamados y reclamos, hasta volverme cruel, sin intenciones. Entonces descubrí el oscuro color de los dolores, los ojos embriagados del amor que se muere, las despedidas secas, los atajos del fóbico, la rabia despechada de las mujeres tiernas, maternales. Y lloré de verdad aquellas noches, porque esas noches fueran las más duras, y esas mujeres fueron, al fin, las más amadas. Dueñas de mi nostalgia y de mi ira, reinas de mi benevolencia y de mi culpa, princesas de mis mejores sueños, no cumplidos.
Pero también amé, y voy a decirlo, con paciencia oriental. Y me jugué entero a todo o nada. Y me banqué los planteos y desplantes con estoicismo idiota, aunque febril.
Inútil el esfuerzo.
No podría contarles los resultados de amar hasta estallar de grandes intenciones. Porque no es posible cruzar los abismos si no hay puentes, cuando la diferencia es brutal, malentendida.
Entonces descubrí que el amor es constancia, risa, aburrimiento, madrugada, complicidad, café con leche, compañía. Una quimera frágil, fatigada, de querer amar todos los días.
Adolfo Castelo
*publicado en la columna de Castelo
martes, diciembre 02, 2003
Este es un mensaje para los amigos del Argentina y de tantos paises, que todos los días me gratifican ingresando a mi página. Me gustaría contactarme con ustedes y lograr una comunicación interactiva y a partir de la misma, sumar vuestras inquietudes en el desarrollo futuro de este sitio.
Por lo tanto, si les parece bien, manden un mail o dejen un mensaje.
Gracias y un saludo para todos.
Por lo tanto, si les parece bien, manden un mail o dejen un mensaje.
Gracias y un saludo para todos.
Todos a la calle...
como en los viejos tiempos.
Me pregunto, no le estaremos haciendo el juego a la delincuencia organizada, esto de encerrarnos cada día más. Mas rejas, más alarmas, más “seguridad privada”, miedo, temor, pánico. Dónde nos quieren llevar estos muchachos?
Que hay que entrar el coche de cola, avisar desde el celular a la familia que estamos arribando, si no venimos en coche y vemos que cerca de la entrada de casa hay algún sospechoso, seguir de largo y entrar cuando se vaya, en fin, parece realmente una mala película de aficionado.
Por otro lado esta la incredulidad de la gente sobre cual es el rol de la policía, ya sea de la federal, provincia o interplanetaria. De la justicia más o menos lo mismo y ni hablar de los políticos.
Son una gran mafia?
No son la mafia, más son los poderes del estado impotentes ante el accionar de estos grupos?
Mientras tanto que hacemos?
No podemos seguir al ritmo que nos marcan estos tipos, debemos romper el cerco, pero bien, entre todos.....se entiende, sin ningún tipo de violencia.
Mi propuesta es simplemente que en lugar de encerrarnos cada uno en nuestro bunker, salgamos todos a la calle. Como en los tiempos de las abuelas, a determinada hora, podría ser de 19 a 20,30hs, que es cuando la mayoría viene de trabajar, todo el mundo a la calle. Tendremos la seguridad que nadie nos puede dar y de paso volvamos a confraternizar con nuestros vecinos. Recuperemos la charla, utilicemos el poder de convocatoria del tradicional mate y hablemos, conozcámonos y estoy seguro que las cosas van cambiar.
Por qué no lo intentamos?
Osvaldo Marengo
como en los viejos tiempos.
Me pregunto, no le estaremos haciendo el juego a la delincuencia organizada, esto de encerrarnos cada día más. Mas rejas, más alarmas, más “seguridad privada”, miedo, temor, pánico. Dónde nos quieren llevar estos muchachos?
Que hay que entrar el coche de cola, avisar desde el celular a la familia que estamos arribando, si no venimos en coche y vemos que cerca de la entrada de casa hay algún sospechoso, seguir de largo y entrar cuando se vaya, en fin, parece realmente una mala película de aficionado.
Por otro lado esta la incredulidad de la gente sobre cual es el rol de la policía, ya sea de la federal, provincia o interplanetaria. De la justicia más o menos lo mismo y ni hablar de los políticos.
Son una gran mafia?
No son la mafia, más son los poderes del estado impotentes ante el accionar de estos grupos?
Mientras tanto que hacemos?
No podemos seguir al ritmo que nos marcan estos tipos, debemos romper el cerco, pero bien, entre todos.....se entiende, sin ningún tipo de violencia.
Mi propuesta es simplemente que en lugar de encerrarnos cada uno en nuestro bunker, salgamos todos a la calle. Como en los tiempos de las abuelas, a determinada hora, podría ser de 19 a 20,30hs, que es cuando la mayoría viene de trabajar, todo el mundo a la calle. Tendremos la seguridad que nadie nos puede dar y de paso volvamos a confraternizar con nuestros vecinos. Recuperemos la charla, utilicemos el poder de convocatoria del tradicional mate y hablemos, conozcámonos y estoy seguro que las cosas van cambiar.
Por qué no lo intentamos?
Osvaldo Marengo
miércoles, noviembre 26, 2003
RECORDANDO a Manuel y Paloma
PALOMA
Que te pasó Paloma
por qué volviste a la luz.
Has dejado pocos grititos,
algunas sonrisas.
Paloma Anahí, reina de las
nenas chiquitas...pero te fuiste.
Quizás, porque no era tu tiempo...
ni tu reino...ni tu mundo.
Saboreaste el amor de dos chicos
como vos, que te invitaron a vivir.
Por todo eso, les diste el tiempo
de tu vidita y el recuerdo eterno.
Seguro volverás...
con otras risas y besos,
con histerias de adolescente...
con fuerzas para llamar a otras vidas.
-----------------------------------------------
MANU
Canto a tu sublime adolescencia
rimo en estas notas mi amor a vos,
eres un gran enjambre de tiernos días
vírgenes en mi vida, fueron mi muchachito.
Eres el primer fuego que encendí al mundo
vida que me dio vida en lo más profundo,
vive sigue creciendo llama encendida
dale toda esa luz a la lejanía.
Somos parte del mundo que corre presto
junto a otros peñones que son tan nuestros,
vamos a darle al mundo todo el silencio
nadie debe vivir nuetro gran momento.
Osvaldo Marengo
PALOMA
Que te pasó Paloma
por qué volviste a la luz.
Has dejado pocos grititos,
algunas sonrisas.
Paloma Anahí, reina de las
nenas chiquitas...pero te fuiste.
Quizás, porque no era tu tiempo...
ni tu reino...ni tu mundo.
Saboreaste el amor de dos chicos
como vos, que te invitaron a vivir.
Por todo eso, les diste el tiempo
de tu vidita y el recuerdo eterno.
Seguro volverás...
con otras risas y besos,
con histerias de adolescente...
con fuerzas para llamar a otras vidas.
-----------------------------------------------
MANU
Canto a tu sublime adolescencia
rimo en estas notas mi amor a vos,
eres un gran enjambre de tiernos días
vírgenes en mi vida, fueron mi muchachito.
Eres el primer fuego que encendí al mundo
vida que me dio vida en lo más profundo,
vive sigue creciendo llama encendida
dale toda esa luz a la lejanía.
Somos parte del mundo que corre presto
junto a otros peñones que son tan nuestros,
vamos a darle al mundo todo el silencio
nadie debe vivir nuetro gran momento.
Osvaldo Marengo
martes, noviembre 25, 2003
1816, Tarabuco: Juana Azurduy
Instruída en catecismos, nacida para monja de convento en Chuquisaca, es teniente coronel de los ejércitos guerrilleros de la independencia. De sus cuatro hijos sólo vive el que fue parido en plena batalla, entre truenos de caballos y cañones; y la cabeza del marido está clavada en lo alto de una pica española.
Juana cabalga en las montañas, al frente de los hombres. Su chal celeste flamea a los vientos. Un puño estruja las riendas y el otro parte cuellos con la espada.
Todo lo que come se convierte en valentía. Los indios no la llaman Juana. La llaman Pachamama, la llaman Tierra.
* de Eduardo Galeano.- "Memoria del fuego/Las caras y las máscaras"
Tomado del libro Mujeres de Eduardo Galeano/Biblioteca Página/12
Instruída en catecismos, nacida para monja de convento en Chuquisaca, es teniente coronel de los ejércitos guerrilleros de la independencia. De sus cuatro hijos sólo vive el que fue parido en plena batalla, entre truenos de caballos y cañones; y la cabeza del marido está clavada en lo alto de una pica española.
Juana cabalga en las montañas, al frente de los hombres. Su chal celeste flamea a los vientos. Un puño estruja las riendas y el otro parte cuellos con la espada.
Todo lo que come se convierte en valentía. Los indios no la llaman Juana. La llaman Pachamama, la llaman Tierra.
* de Eduardo Galeano.- "Memoria del fuego/Las caras y las máscaras"
Tomado del libro Mujeres de Eduardo Galeano/Biblioteca Página/12
1935. Buenos Aires: Evita
Parece una flaquita del montón, paliducha, desteñida, ni fea ni linda, que usa ropa de segunda mano y repite sin chistar las rutinas de la pobreza. Como todas vive prendida a los novelones de la radio, los domingos va al cine y sueña con ser Norma Shearer y todas las tardecitas, en la estación del pueblo, mira pasar el tren hacia Buenos Aires. Pero Eva Duarte está harta. Ha cumplido quince años y está harta: trepa al tren y se larga.
Esta chiquilina no tiene nada. No tiene padre ni dinero; no es dueña de ninguna cosa. Ni siquiera tiene una memoria que la ayude. Desde que nació en el pueblo de Los Toldos, hija de madre soltera, fue condenada a la humillación. y ahora es una nadie entre los miles de nadies que los trenes vuelcan cada día sobre Buenos Aires, multitud de provincianos de pelo chuzo y piel morena, obreros y sirvientas que entran en la boca de la ciudad y son por ella devorados; durante la semana Buenos Aires los mastica y los domingos escupe los pedazos.
A los pies de la gran mole arrogante, altas cumbres de cemento. Evita se paraliza. El pánico no la deja hacer otra cosa que estrujarse las manos rojas de frío, y llorar. Después se traga las lágrimas, aprieta los dientes, agarra fuerte la valija de cartón y se hunde en la ciudad.
* de Eduardo Galeano.- "Memoria del fuego/El siglo del viento"
Tomado del libro Mujeres de Eduardo Galeano/Biblioteca Página/12
Parece una flaquita del montón, paliducha, desteñida, ni fea ni linda, que usa ropa de segunda mano y repite sin chistar las rutinas de la pobreza. Como todas vive prendida a los novelones de la radio, los domingos va al cine y sueña con ser Norma Shearer y todas las tardecitas, en la estación del pueblo, mira pasar el tren hacia Buenos Aires. Pero Eva Duarte está harta. Ha cumplido quince años y está harta: trepa al tren y se larga.
Esta chiquilina no tiene nada. No tiene padre ni dinero; no es dueña de ninguna cosa. Ni siquiera tiene una memoria que la ayude. Desde que nació en el pueblo de Los Toldos, hija de madre soltera, fue condenada a la humillación. y ahora es una nadie entre los miles de nadies que los trenes vuelcan cada día sobre Buenos Aires, multitud de provincianos de pelo chuzo y piel morena, obreros y sirvientas que entran en la boca de la ciudad y son por ella devorados; durante la semana Buenos Aires los mastica y los domingos escupe los pedazos.
A los pies de la gran mole arrogante, altas cumbres de cemento. Evita se paraliza. El pánico no la deja hacer otra cosa que estrujarse las manos rojas de frío, y llorar. Después se traga las lágrimas, aprieta los dientes, agarra fuerte la valija de cartón y se hunde en la ciudad.
* de Eduardo Galeano.- "Memoria del fuego/El siglo del viento"
Tomado del libro Mujeres de Eduardo Galeano/Biblioteca Página/12
1681. Ciudad de México:
Juana a los treinta
Después de rezar los maitines y los laudes, pone a bailar un trompo en la harina y estudia los círculos que el trompo dibuja. Investiga el agua y la luz, el aire y las cosas. Por qué el huevo se une en el aceite y se despedaza en el almibar? En triángulos de alfileres, busca el anillo de Salomón. Con un ojo pegado al telescopio, caza estrellas.
La han amenazado con la Inquisición y le han prohibido abrir los libros, pero sor Juana Inés de la Cruz estudia en las cosas que Dios creó, sirviéndome ellas de letras y de libro toda esa máquina universal.
Entre el amor divino y el amor humano, entre los quince misterios del rosario que le cuelga al cuello y los enigmas del mundo, se debate sor Juana; y muchas veces pasa en blanco, orando, escribiendo, cuando recomienza en sus adentros la guerra inacabable entre la pasión y la razón. Al cabo de cada batalla, la primera luz del día entra en su celda del convento de las jerónimas y a sor Juana le ayuda recordar lo que dijo Lupercio Leonardo, aquello de que bién se puede filosofar y aderezar la cena. Ella crea poemas en la mesa y en la cocina hojaldres; letras y delicias para regalar, músicas del arpa de David sanando a Saúl y sanando también a David, alegrías del alma y de la boca condenadas por los abogados del dolor.
Sólo el sufrimiento te harádigna de Dios - le dice el confesor, y le ordena quemar lo que escribe, ignorar lo que sabe y no ver lo que mira.
* de Eduardo Galeano.- "Memoria del fuego/Los nacimientos"
Tomado del libro Mujeres de Eduardo Galeano/Biblioteca Página/12
Juana a los treinta
Después de rezar los maitines y los laudes, pone a bailar un trompo en la harina y estudia los círculos que el trompo dibuja. Investiga el agua y la luz, el aire y las cosas. Por qué el huevo se une en el aceite y se despedaza en el almibar? En triángulos de alfileres, busca el anillo de Salomón. Con un ojo pegado al telescopio, caza estrellas.
La han amenazado con la Inquisición y le han prohibido abrir los libros, pero sor Juana Inés de la Cruz estudia en las cosas que Dios creó, sirviéndome ellas de letras y de libro toda esa máquina universal.
Entre el amor divino y el amor humano, entre los quince misterios del rosario que le cuelga al cuello y los enigmas del mundo, se debate sor Juana; y muchas veces pasa en blanco, orando, escribiendo, cuando recomienza en sus adentros la guerra inacabable entre la pasión y la razón. Al cabo de cada batalla, la primera luz del día entra en su celda del convento de las jerónimas y a sor Juana le ayuda recordar lo que dijo Lupercio Leonardo, aquello de que bién se puede filosofar y aderezar la cena. Ella crea poemas en la mesa y en la cocina hojaldres; letras y delicias para regalar, músicas del arpa de David sanando a Saúl y sanando también a David, alegrías del alma y de la boca condenadas por los abogados del dolor.
Sólo el sufrimiento te harádigna de Dios - le dice el confesor, y le ordena quemar lo que escribe, ignorar lo que sabe y no ver lo que mira.
* de Eduardo Galeano.- "Memoria del fuego/Los nacimientos"
Tomado del libro Mujeres de Eduardo Galeano/Biblioteca Página/12
viernes, noviembre 21, 2003
Pacto de lobos
LA película francesa Pacto de lobos, dirigida por Christophe Gans, estrenada hace poco entre nosotros, actualiza el inquietante misterio de “la Bestia del Gévaudan”. Este caso fenomenal, una de las masacres más graves atribuidas a una fiera cebada, requiere especial referencia. Entre 1764 y 1767, un extraño animal desoló la boscosa y escarpada región del Gévaudan, en Auvernia, en el sur de Francia. Sus víctimas mortales, más las heridas y mutiladas, se cuentan por centenares. ¿Doscientas, cuatrocientas? La leyenda ha desbordado cualquier realidad, pero ciertamente fueron años luctuosos. Las gentes, aterradas, casi no salían de sus casas. Los sembrados quedaron a la buena de Dios. La Bestia, de extraña apariencia, no conocía horario nocturno ni diurno, y circulaba a piacere por cualquier lugar, incluso dentro de los pueblos. La oyeron reír y hablar bajo los balcones. Un palurdo asistió a su transformación, de hombre a fiera.
.
Luis XV envió a sus propios tenientes de montería, como el gran Martin Denneval y Antoine de Beauterne, y sucesivos regimientos de dragones, que contribuyeron prolijamente al desconcierto general, pues acosaban a las damas, manducaban las viandas, sorbían los vinos, jamás pagaban sus cuentas... Y la Bestia, tan campante. Se organizaron vanamente batidas de hasta 40.000 hombres y cientos de perros. Tras dos inútiles días agotadores, la ubicua Bestia reaparecía para depredar en otro lugar, como guiada por una inteligencia humana.
.
El terreno anfractuoso y umbrío dificultaba toda persecución. Algunas veces la corrieron a caballo, pero de pronto salvaba un obstáculo inverosímil con agilidad suprema. Tras uno de tales saltos, sus perseguidores la oyeron decir: “No estuvo mal, para mis ochenta años”. Las balas no la penetraban. Nunca tocaba los cebos envenenados. Sus conductas eran arbitrarias y desconcertantes: escogió a un campesino para jugar, lo atacaba sin herirlo, y el otro aceptó el reto: luchaban con frecuencia, a ver quién derribaba a quién, sin ningún daño ni mala intención.
.
Pero podía decapitar con limpieza, lo que ningún lobo es capaz de hacer. Glotoneaba con la carne de los niños; hubo alguno del cual casi no quedó qué enterrar cristianamente... apenas un pie.
.
El desconcertado debate alcanza a la zoología. Para muchos, la Bestia era un lobo, pero los auverneses los conocen bien, y aunque testigos sobrevivientes señalaban ciertas coincidencias anatómicas, también había grandes diferencias en conductas y apariencia. Se pensó en un glotón –que algunos quedaban aún en Suiza–, en una hiena, una leona, un gorila, escapados de algún circo trashumante. Pero el cadáver del monstruo, cuando al fin lo hubo, fue enviado a París morosamente y en pleno verano, de modo que Luis XV ordenó sepultar esa carroña casi sin mirarla y sin que Bouffon o algún otro zoólogo pudiese dictaminar.
.
En las batidas murió cantidad de lobos inocentes, como el enorme que cazó M. Antoine de Beauterne, el más grande de que haya cuenta: ¡pesaba ochenta kilos!
.
La Bestia caería finalmente: si bien las balas romas y mochas de la época no la penetraban, por caso llegaron a aturdirla y aun derribarla incidentalmente. Y una valerosa joven pudo herirla con una bayoneta. ¡Sangraba, pues, no era invulnerable!
.
Un viejo huraño y sombrío, Jean Chastel, con fama de brujo, había concebido un redentor afecto de abuelo por cierta Marie Denty, deliciosa niña de doce años (¿como Caperucita?). Cuando la Bestia la destrozó, Chastel, rencoroso, participó en una batida y, al correr el animal en línea recta hacia él, lo mató fácilmente de un disparo. Era el 19 de junio de 1767, día de alivio para los crispados nervios de los franceses.
.
Así concluyó sus andanzas ese engendro, uno de los más letales en la historia de los devoradores de hombres. Y se abrió paso a la leyenda, decenas de libros científicos o no tanto, novelas, obras de teatro, ahora la película...
.
Guerra psicológica y zoológica
.
.
Todavía en 1889, el abate Pourcher, en un libro que documenta con rigor cada ataque, sostiene que la Bestia era el Demonio mismo, o al menos su enviado para castigar a la región “por la supresión de la fiesta de San Severino y el abandono de la liturgia romana”. También se creyó que agentes ingleses, para desestabilizar a Francia, habían soltado al fenómeno. Una guerra psicológica y zoológica, ya que no bacteriológica.
.
El misterio, aún no develado totalmente, parece sin embargo iluminarse con esta tesis, expresada por Michel Louis, director del Zoológico de Amenville: Chastel y su hijo eran los dueños del animal, quizás un perro alano, cruza de lobo, raro por su traza, su ferocidad y su condición de antropófago. Un disoluto noble de provincia, quizás el conde Jean-François de Morangiès, que tuvo mal fin, habría constituido con los Chastel cierta oscura sociedad sádica. Protegían a la fiera con una coraza de grueso cuero de jabalí, que la defendía de los tiros; la apartaban de trampas y venenos, la encerraban mientras se batían valles y montañas. Reían y cuchicheaban bajo los balcones, dramatizaban alguna transformación. Cuando la Bestia, progresivamente incontrolable, atacó a Marie Denty, Jean Chastel comprendió que el juego terminaba. Se apostó oportunamente, su hijo retiró la coraza al monstruo y lo soltó, para que corriese directamente hacia su dueño. Y hacia la muerte.
.
Los Chastel se acercaron a la Iglesia y rectificaron sus protervas vidas sospechosas.
.
De tal modo concluyó la sórdida historia que perjudicó la ya desastrosa fama de los lobos. Dijo Plauto –y lo repitió Hobbes–, que el hombre es lobo del hombre. No se merecían comparación tan injusta estos maravillosos animales, inteligentes, bellos, fuertes, solidarios, familieros... y además dotados de talento infalible para reconocer como jefe, siempre, al más apto. ¿Aprenderemos de ellos?
El autor es rector del Colegio Nacional de Buenos Aires.
LA película francesa Pacto de lobos, dirigida por Christophe Gans, estrenada hace poco entre nosotros, actualiza el inquietante misterio de “la Bestia del Gévaudan”. Este caso fenomenal, una de las masacres más graves atribuidas a una fiera cebada, requiere especial referencia. Entre 1764 y 1767, un extraño animal desoló la boscosa y escarpada región del Gévaudan, en Auvernia, en el sur de Francia. Sus víctimas mortales, más las heridas y mutiladas, se cuentan por centenares. ¿Doscientas, cuatrocientas? La leyenda ha desbordado cualquier realidad, pero ciertamente fueron años luctuosos. Las gentes, aterradas, casi no salían de sus casas. Los sembrados quedaron a la buena de Dios. La Bestia, de extraña apariencia, no conocía horario nocturno ni diurno, y circulaba a piacere por cualquier lugar, incluso dentro de los pueblos. La oyeron reír y hablar bajo los balcones. Un palurdo asistió a su transformación, de hombre a fiera.
.
Luis XV envió a sus propios tenientes de montería, como el gran Martin Denneval y Antoine de Beauterne, y sucesivos regimientos de dragones, que contribuyeron prolijamente al desconcierto general, pues acosaban a las damas, manducaban las viandas, sorbían los vinos, jamás pagaban sus cuentas... Y la Bestia, tan campante. Se organizaron vanamente batidas de hasta 40.000 hombres y cientos de perros. Tras dos inútiles días agotadores, la ubicua Bestia reaparecía para depredar en otro lugar, como guiada por una inteligencia humana.
.
El terreno anfractuoso y umbrío dificultaba toda persecución. Algunas veces la corrieron a caballo, pero de pronto salvaba un obstáculo inverosímil con agilidad suprema. Tras uno de tales saltos, sus perseguidores la oyeron decir: “No estuvo mal, para mis ochenta años”. Las balas no la penetraban. Nunca tocaba los cebos envenenados. Sus conductas eran arbitrarias y desconcertantes: escogió a un campesino para jugar, lo atacaba sin herirlo, y el otro aceptó el reto: luchaban con frecuencia, a ver quién derribaba a quién, sin ningún daño ni mala intención.
.
Pero podía decapitar con limpieza, lo que ningún lobo es capaz de hacer. Glotoneaba con la carne de los niños; hubo alguno del cual casi no quedó qué enterrar cristianamente... apenas un pie.
.
El desconcertado debate alcanza a la zoología. Para muchos, la Bestia era un lobo, pero los auverneses los conocen bien, y aunque testigos sobrevivientes señalaban ciertas coincidencias anatómicas, también había grandes diferencias en conductas y apariencia. Se pensó en un glotón –que algunos quedaban aún en Suiza–, en una hiena, una leona, un gorila, escapados de algún circo trashumante. Pero el cadáver del monstruo, cuando al fin lo hubo, fue enviado a París morosamente y en pleno verano, de modo que Luis XV ordenó sepultar esa carroña casi sin mirarla y sin que Bouffon o algún otro zoólogo pudiese dictaminar.
.
En las batidas murió cantidad de lobos inocentes, como el enorme que cazó M. Antoine de Beauterne, el más grande de que haya cuenta: ¡pesaba ochenta kilos!
.
La Bestia caería finalmente: si bien las balas romas y mochas de la época no la penetraban, por caso llegaron a aturdirla y aun derribarla incidentalmente. Y una valerosa joven pudo herirla con una bayoneta. ¡Sangraba, pues, no era invulnerable!
.
Un viejo huraño y sombrío, Jean Chastel, con fama de brujo, había concebido un redentor afecto de abuelo por cierta Marie Denty, deliciosa niña de doce años (¿como Caperucita?). Cuando la Bestia la destrozó, Chastel, rencoroso, participó en una batida y, al correr el animal en línea recta hacia él, lo mató fácilmente de un disparo. Era el 19 de junio de 1767, día de alivio para los crispados nervios de los franceses.
.
Así concluyó sus andanzas ese engendro, uno de los más letales en la historia de los devoradores de hombres. Y se abrió paso a la leyenda, decenas de libros científicos o no tanto, novelas, obras de teatro, ahora la película...
.
Guerra psicológica y zoológica
.
.
Todavía en 1889, el abate Pourcher, en un libro que documenta con rigor cada ataque, sostiene que la Bestia era el Demonio mismo, o al menos su enviado para castigar a la región “por la supresión de la fiesta de San Severino y el abandono de la liturgia romana”. También se creyó que agentes ingleses, para desestabilizar a Francia, habían soltado al fenómeno. Una guerra psicológica y zoológica, ya que no bacteriológica.
.
El misterio, aún no develado totalmente, parece sin embargo iluminarse con esta tesis, expresada por Michel Louis, director del Zoológico de Amenville: Chastel y su hijo eran los dueños del animal, quizás un perro alano, cruza de lobo, raro por su traza, su ferocidad y su condición de antropófago. Un disoluto noble de provincia, quizás el conde Jean-François de Morangiès, que tuvo mal fin, habría constituido con los Chastel cierta oscura sociedad sádica. Protegían a la fiera con una coraza de grueso cuero de jabalí, que la defendía de los tiros; la apartaban de trampas y venenos, la encerraban mientras se batían valles y montañas. Reían y cuchicheaban bajo los balcones, dramatizaban alguna transformación. Cuando la Bestia, progresivamente incontrolable, atacó a Marie Denty, Jean Chastel comprendió que el juego terminaba. Se apostó oportunamente, su hijo retiró la coraza al monstruo y lo soltó, para que corriese directamente hacia su dueño. Y hacia la muerte.
.
Los Chastel se acercaron a la Iglesia y rectificaron sus protervas vidas sospechosas.
.
De tal modo concluyó la sórdida historia que perjudicó la ya desastrosa fama de los lobos. Dijo Plauto –y lo repitió Hobbes–, que el hombre es lobo del hombre. No se merecían comparación tan injusta estos maravillosos animales, inteligentes, bellos, fuertes, solidarios, familieros... y además dotados de talento infalible para reconocer como jefe, siempre, al más apto. ¿Aprenderemos de ellos?
El autor es rector del Colegio Nacional de Buenos Aires.
martes, noviembre 18, 2003
Un grande,
Mario Benedetti
Todos sabemos que nada ni nadie
habrá de ahorrarnos el final
sin embargo hay que vivir
como si fuesemos inmortales.
Sabemos que los caballos y los perros
tienen las patas sobre la tierra
pero no es descabellado que en una nochebuena
se lancen a volar.
Sabemos que en una esquina no rosada
aguarda el ultimátum de la envidia
pero en definitiva será el tiempo
el que diga dónde es dónde
y quién es quién.
Sabemos que tras cada victoria el enemigo regresa
buscando más triunfos
y que volveremos a ser inexorablemente derrotados
vale decir que venceremos.
Sabemos que el odio viene lleno de imposturas
pero que las va a perder antes del diluvio
o despúes del carnaval
sabemos que el hambre está desnuda
desde hace siglos
pero también que los saciados
responderán por los hambrientos.
Sabemos que la melancolía es un resplandor
y solo eso
pero a los melancólicos nadie les quita lo bailado
sabemos que los bondadosos instalan cerrojos de seguridad
pero la bondad suele escaparse por los tejados
sabemos que los decididores
deciden como locos o miserables
y que mañana o pasado alguién decidirá que no decidan.
Sintetizando:
Todos sabemos que nada ni nadie
habrá de ahorranos el final
pero así y todo
hay que vivir
como si fuéramos inmortales!!
Mario Benedetti
Todos sabemos que nada ni nadie
habrá de ahorrarnos el final
sin embargo hay que vivir
como si fuesemos inmortales.
Sabemos que los caballos y los perros
tienen las patas sobre la tierra
pero no es descabellado que en una nochebuena
se lancen a volar.
Sabemos que en una esquina no rosada
aguarda el ultimátum de la envidia
pero en definitiva será el tiempo
el que diga dónde es dónde
y quién es quién.
Sabemos que tras cada victoria el enemigo regresa
buscando más triunfos
y que volveremos a ser inexorablemente derrotados
vale decir que venceremos.
Sabemos que el odio viene lleno de imposturas
pero que las va a perder antes del diluvio
o despúes del carnaval
sabemos que el hambre está desnuda
desde hace siglos
pero también que los saciados
responderán por los hambrientos.
Sabemos que la melancolía es un resplandor
y solo eso
pero a los melancólicos nadie les quita lo bailado
sabemos que los bondadosos instalan cerrojos de seguridad
pero la bondad suele escaparse por los tejados
sabemos que los decididores
deciden como locos o miserables
y que mañana o pasado alguién decidirá que no decidan.
Sintetizando:
Todos sabemos que nada ni nadie
habrá de ahorranos el final
pero así y todo
hay que vivir
como si fuéramos inmortales!!
viernes, noviembre 07, 2003
Una noche y hace años.....
Recuerdo que me dirigía a mi casa, volvía de San Martín, cuando el motor del Volswagen empezó a fallar con el clásico tironeo de quedarse sin nafta. Y era eso no más, un pequeño contratiempo cuando se tiene una estación de servicio a mano. Pero este no era mi caso, me quedé en pleno Barrio Saavedra y el surtidor mas cercano se encontraba a 15 cuadras. O sea que no lo pense mucho, saqué el bidón del baúl, me subí las solapas del saco y comencé a caminar en busca del
“ vital “ elemento. Cuando volvía pasé por un kiosko que vendía panchos y aproveche para comerme uno acompañado de una gaseosa, demasiado fría para la temperatura ambiente.
Caminaba por la calle Burela en dirección al Parque Sarmiento, serían las 22 horas. Esa zona, en el mismo horario pero a fines de la primavera o en verano, se destaca de la mayoría de loa barrios porteños, pues es normal ver a los vecinos sentados con sus sillas en la vereda, compartiendo charlas y en muchos casos el infaltable mate. Chicos jugando a las escondidas, abuelas hablando sobre las últimas novedades de la novela de moda. Barritas de adolescentes charlando y jugando de manos como pequeños cachorros. Más como les contaba, estábamos en pleno y frío invierno. O sea que no sólo el clima había cambiado, sino también las costumbres de la gente.
La calle estaba desierta, sólo, acompañado por los autos estacionados, los añosos árboles, las bolsas de basura en su paciente espera del recolector, en fin, no me sentía para nada tranquilo. Seguí mi camino al parque, un predio de varias hectáreas, realmente hermoso. – Cruzaba la calle Crisólogo Larralde y ya me internaba por Andonaegui, que linda con el parque, cuando sentí una gran exitación, como una ansiedad extrema. Me asuste, creí no poder soportar esa gran tensión, más súbitamente, me sentí mejor. Atiné en volver a casa, más me pregunté porque hacer tal cosa, ese autocuestionamiento dió resultado y seguí caminando. Me detuve a escasos 50 metros y me senté en un pilar, al pie de la verja perimetral del parque, a descansar y meditar sobre lo que me había sucedido. Pensé en un infarto o algo por el estilo, quizás la presión, aunque lo descartaba pues siempre me jacté de tener la ideal. Estaba preocupado, abonaba mi temor el sentirme tan solo en ese lugar desierto Más de a poco me fuí serenando; oré a Dios, con dudas de que me escuchara por hacerlo solamente en momentos críticos. Ya me incorporaba para seguir mi camino, cuando comencé a transpirar en forma impresionante, un líquido caliente, de un color verde intenso practicamente me brotaba descontroladamente. Mis manos se crispaban y se aflojaban sistemáticamente, perdí el control de mi cuerpo, me desplomaba y me levantaba a una velocidad enorme, giraba sobre un punto y caía pesadamente. De golpe me quedaba quieto, ahí notaba la sangre que manaba de pequeñas pero profundas heridas que parecían hechas con un fino estilete. De pronto oí una seca explosión y ví como el bidón con nafta volaba por el aire y se estrellaba en el pavimento e inmediatamente comenzó a arder. Desde el piso observé a esa llama enorme convertirse en pocos segundos en una luz clara y verdosa para rápidamente transformarse en una enorme burbuja centellante y transparente, de tamaño como para contener a diez hombres robustos. Se fue acercando a mí con unos violentos chisporroteos que me enceguecieron. En segundos o minutos pues no podría dar seguridad del tiempo transcurrido, sentí una paz y un bienestar nunca antes vivido. Sabía sin verlo que estaba dentro de ella. No tenía la más mínima idea de que era o quien era y en ese caso, que pretendían de mí, más les aseguro que en ese momento mi sentimiento hacia esa cosa, hoy lo comparo con lo mismo que un bebe experimenta en el regazo de su madre. Me sentía bien después de tanto sufrimiento, gozaba de ese momento y quería que así fuese por siempre. Estaba embriagado de placer, sólo guardaba en mí un difuso recuerdo de esos instantes de terror.
Seguía acostado en el piso cuando recibí la orden de levantarme, sin saber de donde provenía lo hice rápidamente sin ningún temor. Era otra perspectiva la que tenía mi recobrada visión, predominaban los colores claros pero profundos, supuse estar en otra dimensión. No veía objetos concretos, solo colores claros y nubosos. Incesantemente pasaban rozándome estelas de energía en distintas direcciones. Me llamaba la atención que no parecían cruzarse ni atravesarse, como si estuvieran programadas con exactitud. Eran de colores brillantes y formas diversas, más se destacaban por su irrupción centellante. Pensaba entonces que yo fuese algo similar, más al ver mis manos , mis pies comprobé que no había ningún cambio. Comencé a recuperar la conciencia y traté de encontrar una explicación de lo que estaba sucediendo. Resolví salir de ese lugar que a esa altura ya no era de mi agrado, entonces salté como quien salta al vacío, lo hice con decisión pero con mucho miedo. Parecía una caída eterna, sentía como si vagase en el espacio, ya no más energía viva y centellante ni colores claros y profundos, solo obscuridad. Estaba resignado pero atento a todo. De repente una luz blanca y pálida me hizo abrir los ojos, miré a mi alrededor y noté un espacio pequeño. Dos hombres sentados a mi lado me observaban con signos de preocupación, uno de ellos apoyó su mano en mi frente, casi paternalmente me dijo – Estás bien, quedate tranquilo.—Le sonreí y hablamos unas pocas palabras hasta llegar a un hospital. Allí me ubicaron en una habitación. Mas tarde llegaron mis familiares y algunos amigos. Indudablemente había tenido un problema de salud.
--El médico dijo que te quedarás 48 horas en observación, --acoto mi madre. Después de unos minutos todos se fueron para volver al otro día. A última hora pasó la ronda médica, me revisaron y se retiraron dándome las buenas noches. Fue en ese instante que algo me llamó la atención, cuando se iban los médicos y el enfermero, noté que los tres dejaban una estela de color verdoso pálido con destellos centellantes. Abrí y cerré los ojos varias veces para ver si estaba soñando. Me persigné y me acomodé para dormir y esperar al otro día, pues vendrían a verme mis familiares.
por Osvaldo Marengo
Recuerdo que me dirigía a mi casa, volvía de San Martín, cuando el motor del Volswagen empezó a fallar con el clásico tironeo de quedarse sin nafta. Y era eso no más, un pequeño contratiempo cuando se tiene una estación de servicio a mano. Pero este no era mi caso, me quedé en pleno Barrio Saavedra y el surtidor mas cercano se encontraba a 15 cuadras. O sea que no lo pense mucho, saqué el bidón del baúl, me subí las solapas del saco y comencé a caminar en busca del
“ vital “ elemento. Cuando volvía pasé por un kiosko que vendía panchos y aproveche para comerme uno acompañado de una gaseosa, demasiado fría para la temperatura ambiente.
Caminaba por la calle Burela en dirección al Parque Sarmiento, serían las 22 horas. Esa zona, en el mismo horario pero a fines de la primavera o en verano, se destaca de la mayoría de loa barrios porteños, pues es normal ver a los vecinos sentados con sus sillas en la vereda, compartiendo charlas y en muchos casos el infaltable mate. Chicos jugando a las escondidas, abuelas hablando sobre las últimas novedades de la novela de moda. Barritas de adolescentes charlando y jugando de manos como pequeños cachorros. Más como les contaba, estábamos en pleno y frío invierno. O sea que no sólo el clima había cambiado, sino también las costumbres de la gente.
La calle estaba desierta, sólo, acompañado por los autos estacionados, los añosos árboles, las bolsas de basura en su paciente espera del recolector, en fin, no me sentía para nada tranquilo. Seguí mi camino al parque, un predio de varias hectáreas, realmente hermoso. – Cruzaba la calle Crisólogo Larralde y ya me internaba por Andonaegui, que linda con el parque, cuando sentí una gran exitación, como una ansiedad extrema. Me asuste, creí no poder soportar esa gran tensión, más súbitamente, me sentí mejor. Atiné en volver a casa, más me pregunté porque hacer tal cosa, ese autocuestionamiento dió resultado y seguí caminando. Me detuve a escasos 50 metros y me senté en un pilar, al pie de la verja perimetral del parque, a descansar y meditar sobre lo que me había sucedido. Pensé en un infarto o algo por el estilo, quizás la presión, aunque lo descartaba pues siempre me jacté de tener la ideal. Estaba preocupado, abonaba mi temor el sentirme tan solo en ese lugar desierto Más de a poco me fuí serenando; oré a Dios, con dudas de que me escuchara por hacerlo solamente en momentos críticos. Ya me incorporaba para seguir mi camino, cuando comencé a transpirar en forma impresionante, un líquido caliente, de un color verde intenso practicamente me brotaba descontroladamente. Mis manos se crispaban y se aflojaban sistemáticamente, perdí el control de mi cuerpo, me desplomaba y me levantaba a una velocidad enorme, giraba sobre un punto y caía pesadamente. De golpe me quedaba quieto, ahí notaba la sangre que manaba de pequeñas pero profundas heridas que parecían hechas con un fino estilete. De pronto oí una seca explosión y ví como el bidón con nafta volaba por el aire y se estrellaba en el pavimento e inmediatamente comenzó a arder. Desde el piso observé a esa llama enorme convertirse en pocos segundos en una luz clara y verdosa para rápidamente transformarse en una enorme burbuja centellante y transparente, de tamaño como para contener a diez hombres robustos. Se fue acercando a mí con unos violentos chisporroteos que me enceguecieron. En segundos o minutos pues no podría dar seguridad del tiempo transcurrido, sentí una paz y un bienestar nunca antes vivido. Sabía sin verlo que estaba dentro de ella. No tenía la más mínima idea de que era o quien era y en ese caso, que pretendían de mí, más les aseguro que en ese momento mi sentimiento hacia esa cosa, hoy lo comparo con lo mismo que un bebe experimenta en el regazo de su madre. Me sentía bien después de tanto sufrimiento, gozaba de ese momento y quería que así fuese por siempre. Estaba embriagado de placer, sólo guardaba en mí un difuso recuerdo de esos instantes de terror.
Seguía acostado en el piso cuando recibí la orden de levantarme, sin saber de donde provenía lo hice rápidamente sin ningún temor. Era otra perspectiva la que tenía mi recobrada visión, predominaban los colores claros pero profundos, supuse estar en otra dimensión. No veía objetos concretos, solo colores claros y nubosos. Incesantemente pasaban rozándome estelas de energía en distintas direcciones. Me llamaba la atención que no parecían cruzarse ni atravesarse, como si estuvieran programadas con exactitud. Eran de colores brillantes y formas diversas, más se destacaban por su irrupción centellante. Pensaba entonces que yo fuese algo similar, más al ver mis manos , mis pies comprobé que no había ningún cambio. Comencé a recuperar la conciencia y traté de encontrar una explicación de lo que estaba sucediendo. Resolví salir de ese lugar que a esa altura ya no era de mi agrado, entonces salté como quien salta al vacío, lo hice con decisión pero con mucho miedo. Parecía una caída eterna, sentía como si vagase en el espacio, ya no más energía viva y centellante ni colores claros y profundos, solo obscuridad. Estaba resignado pero atento a todo. De repente una luz blanca y pálida me hizo abrir los ojos, miré a mi alrededor y noté un espacio pequeño. Dos hombres sentados a mi lado me observaban con signos de preocupación, uno de ellos apoyó su mano en mi frente, casi paternalmente me dijo – Estás bien, quedate tranquilo.—Le sonreí y hablamos unas pocas palabras hasta llegar a un hospital. Allí me ubicaron en una habitación. Mas tarde llegaron mis familiares y algunos amigos. Indudablemente había tenido un problema de salud.
--El médico dijo que te quedarás 48 horas en observación, --acoto mi madre. Después de unos minutos todos se fueron para volver al otro día. A última hora pasó la ronda médica, me revisaron y se retiraron dándome las buenas noches. Fue en ese instante que algo me llamó la atención, cuando se iban los médicos y el enfermero, noté que los tres dejaban una estela de color verdoso pálido con destellos centellantes. Abrí y cerré los ojos varias veces para ver si estaba soñando. Me persigné y me acomodé para dormir y esperar al otro día, pues vendrían a verme mis familiares.
por Osvaldo Marengo
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